No sé si te habrá pasado a ti, a mí un montón de veces…. Intuyes que te la han “clavao” pero el orgullo hace que no lo quieras ver… Y se mete uno en unos berenjenales…
Mira, a mí lo que me resuena es cuando me siento en armonía, en coherencia, en paz conmigo… Que pasa mucho menos de lo que podría ser, by the way.
Pero lo que tengo claro es que desde la mentira o el engaño no es posible ni sentir armonía real, ni coherencia real, ni paz real.
Por eso estamos como estamos.
Porque nos contamos unas milongas acojonantes, muchas veces llenas de buenas palabras o supuestas buenas intenciones incluso.
Pero que en el fondo, no es verdad (y uno sabe detectar cuando algo es verdad, se siente, aunque no le venga nada bien la mayoría de las veces a nuestro “programa”).
Luego encima echamos balones fuera, poniendo la responsabilidad en otros (me engañó, o me engañaron…), cuando la pregunta que debería hacerme es si ¿honestamente eso fue así, o más bien no quise ver?
Una buena pregunta también que me puedo hacer para desmontar al programa o patrón que lleva mi vida a ser un fake es que detrás de lo que hago, que puedo llegar a adornarlo hasta el extremo, en realidad….. ¿Qué estoy tapando de mí?
La consciencia es querer ver, querer saber la verdad. Para construir una existencia verdadera, no basada en fakes. Por eso es tan alucinante cuando empiezas a darte cuenta y comienzas a darte oportunidad a ir desmontando falacias sobre las que hemos asentado una vida que en el fondo no es vida (porque es falsa).
Y empiezas a sentir más brillo real, más plenitud real, empiezas discernir poco a poco una conciencia de posibilidades ilimitadas, empiezas a percibir cada vez más lo que significa realmente fluir, empiezas a darte cuenta de que las reglas de juego eran muy diferentes a las que creías, empiezas a comprender, empiezas a amar más…
Por eso habría que establecer con carácter de urgencia un stop o poner un firewall potente a ese virus que nos carcome por dentro, que es la inconsciencia y el autoengaño y que nos impide vivir con plenitud (porque desde ahí, nunca soy yo, soy un personaje lleno de necesidades).
Y te propongo hacerlo sin contemplaciones, aunque cueste o duela. Porque a cambio está una vida de potencial ilimitado, de serenidad y de armonía, de no necesidad del conflicto y con mucha más comprensión de ti, de las personas y del Universo, de aprovechar el sistema operativo cuántico que todos poseemos y de percibir que desde la consciencia somos creadores (solo desde la consciencia se puede ser creador e innovador de verdad).
Y entonces es cuando empiezo a reconocer quien soy, CON MAYÚSCULAS, que es el mayor regalo que me puedo hacer a mí y al mundo.
¿No crees que compensa?
Te mando un gran abrazo y ¡buen Camino!
Josepe
¿QUIÉN HA ESCRITO ESTE POST?



