¿Cuánto rato nos pasamos maquinando al día? O sea, ¿pensando y dando vueltas a las cosas? ¿Y queriendo que pasen de cierta manera, y planeando, y enjuiciando, y opinando?
Yo mucho rato, ¿Y tú?
Pues eso es estar en mente. Y cuando estás en mente, nunca está uno en consciencia. Está en automático, en supervivencia.
¿Y entonces cómo se mueve la consciencia? Dejando espacio para percibir un sentir profundo, un sí o no, a lo que sucede en este instante, que no tiene dudas, que es inapelable, y que es verdad.
A alguien consciente no le hace falta maquinar (la mente es una IA, o sea, es artificial si no establece un link con la conciencia, con el aspecto onda que todos tenemos y que es el que nos da dirección real en la vida para que la plenitud sea posible).
Por eso, ahora no se trata de dejar de maquinar (va en el código fuente del ser humano, va en el pack) sino de meter consciencia = espacio = parada, sino de darnos cuenta de ello, verlo = meter consciencia.
Simplemente, para poder discernir cada vez mejor cuando no estoy siendo real, auténtico (cuando maquino no soy yo, soy una máquina) y cuando sí.
Y tu máquina dirá ahora, si de alguna manera te ha resonado: ¿Y eso cómo se hace, y cuando se consigue?
Pista: Entrenando el ver. ¿Cuándo? Todos los días.
¡Ay qué pereza! Pues nada, a seguir siendo máquinas, jaja.
Pero si aspiras a la plenitud, a la paz interior, a vivir una vida con alegría interior, por ahí van los tiros. Y me da que merece mucho la pena…
Te mando un gran abrazo y ¡Buen Camino!
Josepe
PD: Si quieres entrenar, entra en este enlace:
¿QUIÉN HA ESCRITO ESTE POST?



