A mi esta frase no me deja nada nada indiferente.
Lo primero de todo:
¿Me altero?
Pues muchas veces, más de las que esperaría.
Y si le paso la prueba del algodón a mi alteración, no falla:
No se han cumplido mis exigencias.
O sea, el mundo, o la vida, o los negocios, o la gente no son como deberían ser (según yo, claro).
Tengo montado un mundo, el “Josepe’s World” donde la vida merece la pena de verdad, y tu mundo no está mal, pero donde esté el mío…
Como decimos en PNL, el mapa no es el territorio, pero seguimos actuando como si nuestro mapa del mundo fuera el mundo.
Somos capaces de llegar a decir (qué gran engaño) que la vida es justa o injusta….

¿Qué es justo o injusto?
¿Quién nos ha dicho que la vida tenga que ser justa o injusta desde criterios básicamente humanos, mentales, subjetivos y llenos de miedo?
La vida es como es y no pillamos ni de lejos su magnitud, y aun así le dictamos reglas (porque somos unos cracks, claro, sabiendo como vivir y practicándolo…)
Porque alguien que es sabio se altera poco, me parece.
¿Qué pasa algo incómodo, frustrante, triste, indignante, etc., etc.? Pues exijo (no sé a quién, pero no a mí, claro) que no vuelva a pasar o pase de otra manera, sin entender que son lecciones de vida para mí y para mi evolución, y que si no tomo nota se volverán a repetir con más fuerza.
Porque todo, absolutamente todo, a nivel de conciencia es perfecto y tiene sentido.
Aunque es jodido en el momento del enfado brutal que pueda tener actuar parando y observando, en vez de reaccionar en automático.
Por aquí pasa el verdadero desarrollo interior y autoconocimiento.
Y por aceptar la realidad, querer verla y no autoengañarme sobre lo que me gustaría que fuera. Porque aquí y ahora mismo, es lo que hay.
Y ni es bueno ni malo.
La conciencia no sabe de eso, según me han contado los que saben del tema.
Así que si queremos alterarnos menos, pasa por exigir menos al mundo que sea como yo quiero, y poner tantas reglas de funcionamiento (cientos y cientos de reglas diarias) que a nivel inconsciente tenemos en la lista para que una jornada cotidiana se convierta en un buen día.
Y a más reglas, más chungo vivir y más fácil alterarse.
Al final siempre está el miedo a que las cosas no sean como yo quiero, a no poder controlarlas y a creer que yo estoy más capacitado que la propia vida, que la conciencia y el universo para marcar el camino.
Y por supuesto esto que te comparto no es la verdad sino mi verdad, en lo que creo hoy.
(A lo mejor hablamos la semana que viene y he cambiado de parecer, jaja)
Así que ahí te lo lanzo:
¿Cuáles son las 5 reglas principales que tienes en tu día a día que marcan si una jornada ha sido buena o no?
¿Qué vas a hacer mañana por la mañana en concreto para exigir menos (y por ende, alterarte menos)?
Un gran abrazo y ¡buen Camino!
Josepe
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