Me muevo en un entorno de comunicadores. Profesionales y no profesionales. Porque comunicar, comunicas todo el día, ¿verdad?
Y cuando decidí dedicarme a esto de hablar en público, formar, etc., si ves algún video de mis orígenes (cuando los Dinosaurios todavía poblaban la Tierra, jaja) salgo todo formal, de traje y corbata, impoluto, y en mis comunicaciones era alguien eficiente y también serio.
Porque serio y eficiente eran signos de profesional, de estar haciéndolo bien. Había tomado las referencias de otros que en ese momento tenían éxito y caché de grandes comunicadores, y yo, pues a modelar.
Y con el tiempo me fui dando cuenta de otras cosas.
Sobre todo, del disfraz que llevaba puesto.
Porque en otros contextos que no fueran un aula, o una sala de conferencias o similar, yo me comportaba de manera distinta, más distendida, con más risas, con menos “rigores”.
Y también me di cuenta de que cuanto más confianza adquiría en mi mismo, más me atrevía a soltar “artificios” y a mostrar más parcelas de mí.
El toque final vino en Tailandia, en el año 2011, donde en un programa top de comunicadores con Harv Eker y Blair Singer, dedicamos varios días a trabajar lo que hoy entiendo como una de las formas cruciales de llegar al corazón de la gente:
La vulnerabilidad.
¿Qué significa esto?
Pues que si quieres tocar el alma de la gente, te toca expresarte desde el alma a ti también, mostrar lo que hay, lo que eres tú en ese momento, sin trampa ni cartón. Tu configuración actual, vaya.
Y a quien le guste bien, y a quien no le guste, pues bueno, es cosa suya, no tuya.
La vulnerabilidad significa quedar expuesto o desnudo con tus luces y sombras delante de otros, y, por lo tanto, corres el serio riesgo de que te enjuicien, te señalen, usen esa información en tu contra…
Pero si esa vulnerabilidad tiene un “desde donde” genuino, la energía no es la necesidad de obtener un resultado (siempre que hay necesidad de algo hay miedo = distorsión) sino una energía de coherencia y de consciencia (donde no hay dependencia de otros), entonces el mostrarse vulnerable facilitará el tocar el alma de otros, sin tú pretenderlo. Será sencillamente un efecto colateral de estar haciendo el trabajo que te toca hacer contigo mismo.
Así que hay dos maneras (al menos) de enfocar la vulnerabilidad:
– Como herramienta para conseguir algo con tu comunicación (ahí no vamos bien, porque hay necesidad)
– O bien como un estado del ser donde regalas a otros quien eres realmente, para quien quiera coger ese regalo.
¿Hacerlo desde esta energía es fácil?
Pues no, que quieres que te diga. Hay que realizar un trabajo profundo de ir desbloqueando tu autenticidad e ir atenuando el miedo.
Pero es imprescindible de hacer, si realmente queremos dar al mundo un mensaje que sea coherente y que además sea percibido como tal.
Todos tenemos muchas cosas que aportar, pero necesitamos darnos cuenta de ciertos aspectos que nos frenan para ello.
Nada que no haya o esté viviendo en mis carnes.
Solo te puedo decir que hacer este trabajo compensa con creces la energía, tiempo y dedicación que supone.
Y sentirse vulnerable ante una audiencia es dicho de otro modo: sentirse auténtico, permitir que tu consciencia y conciencia metan baza en ello.
Y las personas quieren a alguien auténtico por encima de todas las cosas, no lo dudes.
A lo mejor algo de esto te es de utilidad.
Te mando un abrazo y ¡Buen Camino!
Josepe
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