¿Y SI HUBIERA UNA FORMA DE ACERTAR SIEMPRE EN TUS DECISIONES?

Decidir nos cambia la vida en una u otra dirección, estamos de acuerdo, ¿no? (por eso lee hasta el final, estamos acostumbrados a querer «titulares» en vez de aprender… Y hoy creo que tienes algo potente).

Cómo salir de la duda y tomar decisiones | Territorial IIEsta mañana estaba haciendo tortitas para desayunar, mi hija tenía invitadas y quería agasajarlas… Y de repente, me han surgido muchas preguntas. ¿Debía comer una, o dos, o tres? ¿Debía no comerlas? ¿Debía echar solo un sirope, o dos, o tres? Etc., etc. ¡Qué cantidad de decisiones en tan poca cosa!

Pues así nos pasa con miles de diminutos asuntos en un solo día…

Decidir es un tema que me apasiona pero no te creas: es por puro egoísmo, por la cuenta que me trae.

La calidad de mis decisiones marca la calidad de la vida que vivo, y chimpón (y en tu caso, igual)

Y de hecho, una de las grandes zozobras de la vida es el lamento por algo que decidimos o dejamos de decidir en el pasado.

O más bien lo que no hicimos. Eso lo estudió en profundidad Elisabeth Kluber-Ross, la mayor especialista que ha existido en acompañar a enfermos terminales. Y eran unánimes: la principal queja no era lo que habían hecho, sino lo que no se habían atrevido a hacer.

Así que las preguntas necesarias a hacernos (entre otras) son:

¿Y cómo decido generalmente?

¿Cuáles son mis hábitos automáticos? ¿O sea que dejo mi vida en manos de algo de lo que no me doy cuenta parecido a la toma de decisiones de un caimán?

¿Qué interfiere en que pueda tomar buenas decisiones?

Empiezo por la última.

Lo que interfiere de una manera u otra siempre es:

El miedo (que disfrazamos de precaución, de tener que pensar las cosas, de estrategia…. No quiere decir que sea siempre así, pero la mayoría de las veces nos autoengañamos para no asumir que el miedo tiene el mando de nuestras vidas)

Incluso puedo decir que no tengo miedo, que soy valiente.

Eso es una paradoja, porque no se puede ser valiente sin miedo, y por otro lado, nadie es valiente todo el tiempo en todas las áreas de la vida.

Puedo haber mejorado en algunos aspectos, pero sigo teniendo “demonios” a espuertas.

La mente gana el asunto cuando tú te crees que no haces un montón de cosas por miedo.

Además, esa mente=miedo=ego=identidad distorsionada, ese compañero o compañera de piso que se levanta todos los días a tu lado y que te habla incesantemente durante 18 horas aconsejándote, reconviniéndote, asustándote, ilusionándote, criticando o criticándote, victimizando o victimizándote, es para ti un oráculo.

Pese a haber demostrado que se ha columpiado miles de veces y que su criterio para decidir no es precisamente el mejor (y si no, mira en tu vida) le seguimos dando el rango de “consejera general del reino” a alguien que no está preparado para decidir.

(Pasa lo mismo secularmente desde la noche de los tiempos con muchos políticos, no están preparados ni de lejos para tomar decisiones de la trascendencia de las que toman, pero no se nos altera una ceja, lo vemos como algo normal y luego nos quejamos de los resultados).

Así que para decidir necesitamos estar:

Precavidos contra el miedo

Y tener claridad

La parálisis por el análisis es miedo. El tardar mucho en tomar una decisión es miedo. Porque tememos como al diablo perder cosas, personas, circunstancias….

Para decidir correctamente, el apego no es precisamente el mejor aliado.

Mi maestra Joaquina Fernández siempre nos decía cuando hablaba de las decisiones y de los cambios (a veces con cierta frustración porque no aplicábamos nada, o poco):

“¿Cuándo vais a dejar de focalizaros en lo que perdéis y empezar a focalizaros en lo que ganáis?”

Y esta frase me parece mano de santo.

En nuestro curso “Vivir del Coaching” el tema lo trabajamos intensamente, y uno de los alegatos más utilizados (de hecho dio lugar a un libro que publicaron los alumnos, es un ejercicio que les pedimos, que escriban un libro coral, y con él ganaron a la primera el primer premio al libro del año de desarrollo personal) es uno que no es cómodo conocer, pero que para mí es el método más alucinantemente efectivo para tomar decisiones jamás creado.

¿Te la digo?

Bueno, tú sabrás, luego no me vengas con un “es que no la tenías que haber puesto….”. Si sigues leyendo es bajo tu responsabilidad. Allá voy:

“Haz siempre lo que temas hacer”

No falla.

Pero no viene bien, nos desmonta nuestras áreas de comodidad variadas (porque en el fondo “el más vale malo conocido que bueno por conocer”, una auténtica barbaridad para la evolución desde mi punto de vista, lo cultivamos con maestría).

Y más allá del miedo puntual y hablando en términos en los que ando inmerso últimamente, tenemos una definición de una toma de decisión cuántica a la cual me adhiero al 100%, de la mano de la gran Sayako Antona, principal referencia del Taiko en España (tambores japoneses que se tocan con mucha energía pero desde un ámbito conciencial o espiritual):

“Una decisión cuántica es clara e inmediata. No hay duda. Y no hay otra opción.

Porque cuando a uno le late algo de verdad, hace cosas que jamás hubiera imaginado.

Y se hace sin duda. En el Instante. Y es fácil y fluido.”

#comoestaikoestodo

Y a eso vamos.

¿Cuántas veces has sentido no en la mente, sino con el cuerpo en las primeras milésimas de segundo que había que decir sí o no a algo, indistintamente a lo razonable o no que pudiera parecer?

Porque el juicio “razonable” o no viene después, cuando metemos a la mente en la ecuación. Y entonces todo se embrolla porque el miedo aflora.

Pero esa decisión límpida, inmediata en los primeros instantes donde lo sientes dentro es la señal que te manda la vida para decirte: Por ahí es.

Luego nos empeñamos en corregirla, porque nosotros sabemos más (para ver si es cierto, solo tienes que mirar tu vida actual en todas sus áreas, y tu índice de plenitud y gozo vital, tu capacidad de vivir en paz contigo).

Muchas veces el “qué” lo aceptamos sin embargo aparece el “como” y ahí tiramos la toalla, porque no tenemos ni idea a priori.

Pero ¿sabes una cosa?

Que una vez le das a la mente una dirección, ella ya se encarga de ejecutar y de encontrar esos “comos”.

Y en este caso la mente sí está trabajando para tu conciencia (como debe ser), ya que la decisión que has tomado es una decisión consciente.

Por eso, para mí hay dos tipos de preguntas que reflejan bien la escasez (miedo) y la abundancia (amor):

Escasez: No sé si puedo o no puedo….

Abundancia: ¿Cómo me lo monto para…?

Como verás, en la segunda no se cuestiona si lo lograrás o no. Eso se da por hecho, y se pone a buscar recursos para conseguirlo.

Al final, esa claridad en la decisión, ese “sentirlo en las entrañas” esta´vinculado a lo que hemos venido a hacer en la vida, y siempre tiene sentido.

Notarás que forma parte, de una u otra forma, lejana o cercanamente de tu misión personal.

Por eso nuestro trabajo individual desde mi punto de vista es estar cada vez más alerta en esos primeros milisegundos a percibir que nos dice el cuerpo (nuestra principal conexión con la realidad “real”, no con la que yo imagino) y actuar en consecuencia.

Y si no lo hacemos, al menos darnos cuenta de que no lo estamos haciendo (consciencia. La inconsciencia no es buena compañera…).

“Nadie ha alcanzado sus sueños siendo razonable”.

Una frase que me impactó hace años, y que ahora entiendo desde otro lado, porque el “razonable” forma parte del miedo, y en la vida la otra energía, la que nos genera plenitud, fluidez y alegría, es…

EL AMOR

¿Desde dónde vas a elegir mañana? ¿Desde el miedo o desde el amor?

Pon tu escáner a trabajar y pásate una pequeña auditoria muy fácil de hacer:

Detecta en las dos primeras horas del día cuantas decisiones tomas aunque sean pequeñas y desde que energía las haces.

Es muy curioso (y crucial).

Que tengas una semana genial de mucha consciencia.

Un gran abrazo y ¡buen Camino!

Josepe


¿QUIÉN HA ESCRITO ESTE POST?

Josepe García. Es una de las primeras autoridades en España para emprendedores y  profesionales del desarrollo de las personas que quieren emprender con éxito, además de uno de los pioneros del coaching en España e introductor de la formación de  alto impacto en nuestro país. Director del Instituto Impact, de la Escuela de Oratoria para Empresarios  y Creador de programas como «Top Speaker and Trainer» o “Vivir del Coaching”, ha tenido como alumnos u oyentes a más de 40.000 personas en EEUU, México, Panamá, Colombia, Perú, Chile, Francia y España; ha entrenado a más de 800 coaches, formadores, terapeutas, muchos de los cuales hoy son auténticas referencias. Con más de 2000 sesiones de coachings a sus espaldas, ha hecho crecer su empresa un 400% en los últimos 4 años.  Es colaborador asiduo de la revista “Emprendedores”, empresario desde los 23 años,  es coach profesional  de ASESCO, miembro de ICF y AECOP, Coactive Coach por CTI, especialista en Inteligencia Emocional por la UCJC, trainer en PNL por el IPH y Master en Comunicación No Verbal con Joaquina Fernández. Es autor de la novela Best Seller sobre el Camino de Santiago ya en su 11ª Edición “Buen Camino”, o “PNL para líderes”.

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