¿Cuántas veces buscas tener razón al año? ¿Y al mes? ¿Y a la semana?
Querer tener razón es una señal inequívoca de que el ego tiene el mando. Porque el ego, que es lo mismo que el miedo, se sustenta en la percepción de que eres único y que tienes que demostrarlo quedando por encima del resto.
Qué gozada cuando a uno le dan razón, ¿eh? ¡Qué chutazo de adrenalina! (aunque pasa pocas veces, por cierto…)
Y es que tener razón es muy muy adictivo, precisamente por la química que genera.
Qué gusto cuando sueltas un buen “Te lo dije!” o similar…
Y así vamos por la vida, pagando el enorme precio en energía y tiempo que supone querer tener razón, además de crear vencedores y vencidos, en vez de buscar el progreso.
Y tú que prefieres, ¿Tener razón o tener paz?
(la mente se lo pensará y te dirá que en varios casos hay que tener razón y te dará mil buenas explicaciones, pero tu trabajo es ir más allá haciéndote la pregunta importante:
¿para qué quiero tener razón?. Esta pregunta casi nadie se la querrá plantear, porque supone desmontarte el chiringuito de justificaciones y dejar de auto engañarte para ver la verdad)
Así que lo te lanzo es un reto:
Durante los próximos 5 días, date cuenta cuando veas que quieres tener razón, aunque sea ínfimamente, y no hagas nada con ello. Solo obsérvalo, date cuenta y no juzgues ni analices. Solo date cuenta de lo que sientes.
¿Te apuntas?
Te mando un gran abrazo y ¡Buen Camino!
Josepe
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