Esta semana me hicieron una propuesta casi irrechazable. Un caramelo, vamos. De esas cosas que te las dicen y se te van los ojos.
Y estoy supercontento porque dije que ¡no!
Un antiguo Josepe hubiera dicho “Sí” ipso facto.
Pero ahora tengo más de algo que antes tenía menos: consciencia.
Y la consciencia, que forma parte de nuestro estado onda, entre sus muchos beneficios cuenta con que ve la realidad tal como es y puede anticipar las consecuencias que van a tener nuestras decisiones.
Porque cuando decidimos, normalmente lo hacemos desde nuestra parte “materia” que está buscando estímulos, experiencias, “inas”, y se deja llevar, y se cuenta una historia superconvincente para actuar en esa dirección que garantiza una recompensa.
Pero claro, no sé cuántas veces te has metido en berenjenales.
Estoy seguro que si eres humano tienes varios campeonatos ganados (como yo, aquí no se libra ni el apuntador).
Y meterse en berenjenales, que es un arte en el que la mayoría somos artistas, supone también transitarlos y luego salir de ellos. Y puede suponer días, o semanas, o meses, ¡o años!
Piensa en alguna decisión que tomaste hace ya bastante tiempo y todavía estás pagando el peaje…. Si no te viene inmediatamente tranqui, te vendrá, porque haberla hayla, como las meigas.
Y ¿tú te imaginas la cantidad ingente de energía que se funde en un berenjenal?
¿Y no te cuento si son varios, que es lo habitual?
Pero para operar en la vida y en las cosas importantes necesitas energía, vaya por Dios.
Y se dilapida en decisiones que son completamente no conscientes.
Y una de las misiones del ser humano en la vida es precisamente hacer lo que ha venido hacer, y para ello hay que preservar la energía.
Pero si la agoto en cosas que son atractivas en el momento, en el corto plazo pero que si hacemos una lectura profunda no son coherentes con mi realidad, olvídate de poder hacer las realmente importantes.
Hoy es muy frecuente el “estoy agotado, cansado, no puedo más, necesito vacaciones, tengo estrés (o mucho estrés) estoy quemado, necesito parar, etc., etc.”.
Que es fruto de la falta de energía, porque la dilapidamos donde no toca.
Por eso, vivir en consciencia tiene estas ventajas:
Ver por anticipado, decidir coherentemente y preservar la energía.
Me da que compensa.
Por eso estoy tan contento de haber dicho “no” a ese caramelo.
Porque un berenjenal “atractivo” en la lectura superficial y una trampa en la lectura profunda que me ahorro.
Y porque voy viendo los réditos de mi trabajo cotidiano de evolución.
Y esto no ha hecho más que empezar….
Te mando un abrazo grande y ¡buen Camino!
Josepe
Pd: Tengo estas maneras de tal vez poderte ser de utilidad:
1. El retiro de Verano “Quantic Experience: Relaciones”:
2. Trabajando individualmente conmigo:
3. “Quantic Reset”, nuestros encuentros de coaching grupal online:
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