¿Cuántas veces has imaginado el futuro que querías, los sueños que tienes, los deseos, los objetivos?
Yo no he parado. Y los que venimos del mundo del desarrollo personal, ni te cuento…
En mi caso, como coach, te puedes imaginar. Llevo miles de sesiones realizadas y todo ha girado siempre en torno a ¿Qué deseas alcanzar?
Pero en los últimos tiempos algo ha cambiado… Trabajando en el modo de vida cuántico y en el ámbito de la consciencia, cada vez me doy cuenta de una apreciación que cambia mucho, pero que muuuuucho, las cosas.
Porque ahora me parece que no se trata de qué quiere uno, o para qué lo quiere, o como lo quiere, o qué quiere…
Se trata de “quien lo quiere”.
¿Qué quiere decir esto?
Que hay que discernir si quien desea esto eres tú desde la consciencia (y, por lo tanto, desde la realidad, desde estar despierto, cosa harto difícil, por cierto) o es el mecanismo de supervivencia con el que venimos de serie al mundo, que nos hace estar en él en automático (y por lo tanto inconscientes) y cuyo principal aliado es la mente distorsionada.
¿Cuánta valía tendrían la definición de los deseos y metas vitales de alguien que se ha fumado 8 porros o va de cocaína hasta las trancas? Pues poca, ¿verdad?
Pues nuestra mente distorsionada y nuestro mecanismo de supervivencia es eso básicamente: estar drogados y secuestrados por las “inas” (neurotransmisores como la adrenalina, dopamina, oxitocina, endorfina, etc. etc.), dependientes de esto y de los apegos y de los miedos, y aun así creer que las metas, objetivos y anhelos que he definido son los adecuados y correctos para mí.
Y cuanto más curre personal de autoconocimiento uno tenga, más posibilidades de autoengaño. Yo me he pillado en algunos que eran obras de arte, con argumentos y una lógica aplastante (la mente distorsionada es auténticamente muy lista y astuta) ¡Qué paradojas!
Por eso es tan importante el trabajo de consciencia diaria. Porque así, por lo menos, vas desmontando la inmensa cantidad de esos autoengaños que cada uno nos construimos y que nos impiden ver la realidad real, que es donde está la información útil y funcional para la vida.
Y esta nunca se ve desde la inconsciencia (que es el territorio en el que pasamos el 99% del día), sino desde la consciencia.
¿Esto quiere decir que no se pueden fijar objetivos, metas, tener sueños?
Si, yo los tengo, como todo el mundo.
Solo que ahora los pongo en cuarentena, porque es muy probable que no haya sido yo, sino mi mente distorsionada. Y por eso intento de alguna manera estar más presente y consciente para tener nueva información que me permita ser más coherente en lo que quiero y pido.
Nada fácil de hacer, por otro lado, ya te lo digo.
Y también ahora lo que hago es estar más dispuesto a cambiar los planes, expectativas y metas, porque seguro que la vida y la conciencia tiene cosas preparadas para mi bastante distintas y mejores a las que me había imaginado desde mi mecanismo de supervivencia (desde mi dino, al que he llamado Josepu (y no Josepe, porque Josepe es quien observa a “Josepu”, como verás en la fotografía reciente en “Re-Evolución Interior en el camino de Santiago”).
¿Esto que te cuento es cómodo? Nada cómodo.
Es más, lo normal es reaccionar contra ello y defenderse.
En realidad no te defiendes tú (a nivel de conciencia tú no necesitas defenderte de nada porque no existen los ataques, eso solo forma parte de la mente distorsionada) sino tu “dino” particular.
Ten en cuenta que todo esto desmonta muchos “chiringuitos mentales” que la mayoría tenemos…. Y no mola (al menos a corto plazo)
Pues ahí te lo dejo. Y me reitero en la pregunta:
Cuando haces planes, defines metas, imaginas sueños… ¿Quién lo está haciendo realmente?
Te mando un abrazo fuerte y ¡Buen Camino!
Josepe
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