El aprendizaje de alto impacto no es solo un nombre. Se refiere a que causa un impacto real y duradero en la vida de las personas. Mucha gente lo tiende a confundir con experiencias tipo “pasar por las brasas”, “la rotura de la flecha o de la tabla”, etc, pero estas son sólo actividades auxiliares de un aprendizaje de alto impacto.
Y una de las obsesiones que tenemos los que nos dedicamos profesionalmente a esta maravillosa tarea es que recuerdes lo aprendido. Porque sin eso… mal vamos. Y lo más curioso es que tal como se aprende habitualmente ,estamos condenados a olvidar, y además muy rápido.
Si eres formador, conferenciante, profe, o bien alumno o alumna interesado realmente por aprender, toma buena nota:
El pionero en este tema, el psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus se hizo famoso por sus estudios sobre “LA CURVA DEL OLVIDO”. ¿Y esto qué es?
Pues sencillamente que la pérdida de información y conocimiento se produce progresivamente si no se refresca. Así que para conservarla, se requieren ciertos procesos de estabilización.
Y esto es muy interesante. ¿Cuál es la cronología del olvido?
- En los primeros momentos después de adquirir la información es cuando está más frágil, de tal manera (la curva del olvido tiene una pendiente
más pronunciada) que podemos olvidar más de la mitad de lo aprendido en el propio día del aprendizaje
- Como no puede ser de otra manera, seguimos olvidando, y pasados dos días recordamos como mucho un 30%
- A partir de este momento lo que olvidamos va disminuyendo más lentamente, pero el devastador efecto del olvido hace que UNA SEMANA DESPUÉS DEL APRENDIZAJE, no recordemos ¡MÁS DE UN 3%!
Espeluznante, ¿no? (ahora es cuando uno se acuerda de todo el tiempo empleado en aprender o estudiar para olvidar casi al instante…)
Y la conclusión es que el repaso continuado es fundamental para aprender. Ya sé que no es muy excitante, pero es lo que hay que hacer. Aquí entra el “cuanto en serio te tomas las cosas”.
Si somos profesionales de verdad de la comunicación y la formación, debemos tener esto en cuenta y mucho, para que el aprendizaje perdure. Si no… ¿para qué hacemos las cosas?
Te comparto dos recursos que usamos recurrentemente en los eventos y programas para facilitar el aprendizaje:
- El diario de formación. Los alumnos cada noche se llevan un documento a casa llamado así, para que respondan a ciertas preguntas sobre sus aprendizajes del día, que les obliga a repasar lo que ha sucedido en la jornada
- El feedback matutino. Todas las mañanas y antes de empezar a entrar “en harina”, los alumnos se reúnen por grupos y se pasean por la sala con sus apuntes en ristre y moviéndose para ver los papeles de rotafolio que están colgados de las paredes con lo que dimos el día anterior (qué curioso, para eso empapelamos la sala….) y van contando que dimos y que supuso para ellos la jornada previa.
Espero que esta reflexión te haya servido tanto a ti como a tus alumnos u oyentes si los tienes. Así que…. ¡ a repasar!!!
¿QUIEN HA ESCRITO ESTE POST?

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más pronunciada) que podemos olvidar más de la mitad de lo aprendido en el propio día del aprendizaje