Vivimos auto engañados. Todos. Y mucho más de lo que te imaginas.
Porque no asumimos la realidad. ¿Y qué es lo que es la realidad? Pues lo que hay. No lo que me gustaría que hubiera.
Todavía recuerdo hace dos años en pleno proceso de separación, cuando le decía desesperado a mi terapeuta Graciela Large:
– Pero no lo entiendo, Graciela!! Llevo 20 años metido en esto del desarrollo personal, trabajándome por dentro, haciendo cursos, leyendo libros, viviendo experiencias, y aún así estoy hecho polvo!!!
Y ella se sonreía y me contestaba:
– Es que mucho curso, mucho libro y mucho video, pero la vida hay momentos donde decide mostrarte en que punto estás realmente y no donde te crees que estás.
Nuestra mente nos auto engaña continuamente haciéndonos creer que como sabemos algo ya lo tenemos integrado.
Y no lo tenemos integrado por una sencilla razón: porque la realidad no cambia con respecto a este tema o problema. Porque el mejor notario de que hemos cambiado e integrado algo de verdad es que entonces nuestra realidad sí cambia.
Si no asumimos lo que hay, si no reconocemos la realidad que estamos viviendo, es literalmente imposible tomar decisiones funcionales y con consciencia, ya que nos faltan los datos útiles para ello.

¿La única manera de dejar de auto engañarnos y ver la realidad?
Asumir que prácticamente nunca estamos como estamos por lo que creemos, y que lo sucede no pasa para lo que creemos que sucede (ya que las cábalas sobre esto las hace la mente, que nunca nunca está en el momento presente, sino en el pasado, recordando, o en el futuro imaginando. Y recordemos que la realidad solo se da en este instante…)
Así que toca hacer un ejercicio cotidiano y continuado de preguntarnos:
¿Desde donde estoy haciendo lo que estoy haciendo?
Y descubriremos que en la inmensa mayoría de los casos es desde el miedo.
Incluso así, la mente intentará engañarnos diciéndonos cosas como:
– Tengo miedo a la reacción de…
– o a generar conflicto con…
– o a quedarme sin trabajo…
– o a que el mundo vaya a peor….
Todo esto es una engañifa que nos pone la mente delante, un velo para que no veamos lo que hay que ver:
Que los miedos que realmente importan son internos.
Es distinto decir:
– tengo miedo a la reacción de…
a
– Tengo miedo a descubrir que no soy amado o que no me siento válido
Esto sí que es un ejercicio de honestidad útil, porque entonces sí tendré información real sobre lo que está pasando y por lo tanto al asumir la realidad podré después decisiones funcionales y que valgan para algo.
Así que ahí te lo dejo….
El mejor regalo que te puedes hacer en la vida es reconocer la realidad y luego, actuar en consecuencia.
Pero esto es ya una decisión tuya….
Y pregunta que te hago:
¿Cuál es uno de tus autoengaños más frecuentes?
Te mando un gran abrazo y ¡Buen Camino!
Josepe
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