¿Alguna vez has dado una clase, una conferencia, un taller o una presentación y alguien te ha preguntado algo?
¿Cómo has reaccionado ante el hecho de que te pregunten?
¿Y cómo has respondido?
¿Ha habido veces que la pregunta te ha sentado bien y otras que te ha sentado mal?
Piensa en ello….
Una de las claves de la comunicación de alto impacto es el aprendizaje activo, que supone la inter actuación con los que nos escuchan.
Y uno de los pilares de esta inter actuación es que las personas pregunten.
No sé tú. Cuando yo era pequeño, quien se atrevía a preguntar algo en clase era casi un héroe, porque muchas veces te la jugabas.
Los profes no eran precisamente seres que te daban la enhorabuena por haber levantado la mano. De hecho, era mucho más frecuente que te pusieran a caldo si consideraban que lo que preguntabas era una chorrada o ya había sido explicado.
Y muchas personas de nuestra audiencia han vivido cosas así.
Por lo que el hecho de que se atrevan a preguntar, a levantar la mano, o incluso a cuestionarte a ti cosas es asunto de valientes y me quito el sombrero.
Y además enriquece mucho las clases y las convierten en algo vivo.
Por eso siempre que alguien pregunta algo, le doy las gracias. Siempre.
Y además, le doy las gracias de verdad por atreverse, por saltar por encima del principio de autoridad que muchos llevamos con demasiado respeto encima. Y por ser ejemplo.
Y luego escucho atentamente e intento no juzgar.
Es difícil, porque cuando uno está en esa posición de autoridad (estás dando la clase o conferencia tú) es muy fácil, muy fácil (he caído miles de veces) entrar en un estado de prepotencia intelectual, emocional o espiritual que te pone por encima del pobre que ha preguntado… criatura…. Y pasamos al rol de padre-hijo, que solo genera dependencia.
Así que cuando alguien pregunta algo, o expone algo, se trata de respetarlo muuuuuucho, y de que aunque discrepes, quede claro que tú hablas de tu verdad, no de la verdad.
Porque te digo algo: cuando alguien te pregunta y lo que te dice, sea por el tema o sea por como lo dice, te fastidia, se nota un montón.
Y eso no le pasa a un comunicador profesional.
Porque el comunicador profesional sabe que pueden preguntarle y que forma parte del pack de la profesión, y no se le altera una ceja cuando sucede.
Y si se te altera, es que hay cosas que trabajar a nivel de ego =mente = miedo y de conciencia.
Y si no te altera y además das las gracias de verdad, entonces estás donde debes estar.
Así que te invito a que la próxima vez que te pregunten, te pongas en modo de agradecimiento extremo, sea la pregunta y el tono que sea, y respondas lo mejor que puedas (que incluye un “no se” si no te sientes capaz de solucionarlo. No somos superman…)
Y obsérvate sin juicio… Seguro que es una experiencia muy interesante.
¿Te apuntas?
Un abrazo y ¡Buen Camino!
Josepe
Pd: El aprendizaje activo es uno de los temas que trabajamos en profundidad en el programa “Enamoratoria”, que será en febrero. Básicamente, lo que te llevas después de pasar por ahí es convertirte en un conferenciante y speaker de élite, además de mucha transformación personal.
Si quieres más info del mismo, aquí te paso el enlace:
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Y aquí tienes este video para ver de qué va y para escuchar a algunos de sus participantes:
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