¿Y sabes cuál es esa herramienta?
El debate.
Pero no el que vemos en el parlamento, por supuesto, que da vergüenza ajena y que jamás pondría como ejemplo a los niños para que aprendieran como intercambiar puntos de vista.
Me refiero al debate de verdad, al que se practica en las ligas de debate.
Hace años tuve la suerte de que me invitaran como ponente introductorio a un cara a cara entre el equipo ganador de la liga universitaria de debate y al adscrito a la Universidad de Extremadura.
Fue un alucine.
¿Y sabes por qué la práctica de estos debates se convierten en una herramienta de versatilidad increíble?
Porque ninguno de los equipos sabe hasta un ratito antes que postura le va a tocar defender.
Por ejemplo, podría ser “toros sí o toros no”, o “energía nuclear sí o energía nuclear no”, o “mascarillas sí o mascarillas no”.
Y pese a que tengas tu opinión, y en campos tan facilitadores de puntos de vista “radicales” muchas veces, hay que preparar con igual nivel de profesionalidad uno y otro.
Y eso pasa por investigar y hacer tuyo ese punto de vista con argumentos extremadamente válidos que te puedan hacer ganar el debate (indistintamente a la opinión que tengas en la vida cotidiana sobre ello).
Y te puedo decir que la plasticidad neuronal que se entrena, y la apertura más allá de las anteojeras con las vamos casi siempre, y la limpia de prejuicios que se genera, y la comprensión que facilita del otro punto de vista hace que este ejercicio se convierta en una de las herramientas de comunicación más potentes para abrir la mente y abrirte al mundo y a otros, y sobre todo, comprender aunque no lo compartas.
Así que te invito a que hagas este ejercicio.
Coge un tema donde tengas claro cuál es tu punto de vista, y pide a otra persona que sepas que no tiene el tuyo que os cambiéis los roles (el tema ya te digo que es muy fácil de encontrar, tenemos miles de ideas que disienten de los otros, y en las que además pensamos que tenemos la verdad).
Y practica 5 minutos defendiendo la que no es tuya.
Te va a costar mucho no, lo siguiente.
Pero cuanto más te cueste, más te hace falta como el respirar hacer este ejercicio.
¿Te atreves?
Y por cierto, el tema sobre el que tuvieron que debatir los dos equipos donde estuve de ponente no tuvo desperdicio:
Quien es mejor superhéroe, ¿Superman o Batman?
Aquello fue un espectáculo, la verdad, qué maravilla. Y yo, que era de Superman, a fecha de hoy todavía tengo la duda.
Un gran abrazo y ¡buen Camino!
Josepe
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