¿Qué quiero decir con esto?
Hace poco, leyendo un libro magnífico de los hermanos Heath (como todos los suyos), y tratando el tema de el apego a las viejas maneras de hacer las cosas que hacía muy difícil tomar decisiones y sobre todo decisiones de cambio, los autores se planteaban lo siguiente:
Si nos echaran mañana de la dirección general, ¿qué haría la nueva persona en nuestro puesto?
Y como era de prever, dedujeron rápidamente que implementaría con inmediatez todos esos cambios que ellos no se atrevían a llevar a cabo.
Así que exclamaron al unísono: ¡Despidámonos como directores generales hoy!
Y me surgió una analogía. Es paradójico que a nivel profesional tengamos sistemas de toma de decisiones, planes, metas, objetivos y que además se mida luego la eficiencia del trabajo, haya feedbacks para la mejora continua (kaizen), etc., pero de nuestro proyecto más importante, que es nuestra vida, ¿qué hay?
Planificamos mucho más las vacaciones que nuestra existencia.
¿Dónde estás hoy? ¿A dónde has llegado? ¿A dónde deberías haber llegado o esperabas haber llegado? ¿Cuáles eran tus expectativas?
Y si no se han cumplido de una u otra forma, que es lo habitual, ¿cuáles han sido los factores que lo han impedido? (además, no factores externos, fáciles de identificar y que no son la raíz del problema, sino los factores internos, o sea: qué has hecho, sentido, pensado tú para que todavía estés donde estás).
Está claro que, incluso respondiendo a todas esas cuestiones, e incluso aclarándolas, asunto que a veces ya de por sí es complicado, una cosa es darse cuenta y otra entrar en acción para cambiarla. (Aquí entran en acción el apego y el miedo. Miedo sobre todo a nuestra propia luz como decía Mandela, o miedo al éxito, como decía mi maestra Joaquina Fernández).
Así aquí viene a colación la pregunta con la que comenzaba antes:
¿Y si te echaras como director general de tu vida, ya que no has cumplido los objetivos importantes, y contrataras a un nuevo tú, libre de condicionantes pasados?
Con este reencuadre, todo cambia. Es el principio de Base cero: no tengo nada, y por lo tanto empiezo de nuevo.

Para ello es imprescindible querer y prepararse con un potente trabajo interior. En mi caso, te puedo recomendar profesionales, autores y libros para empezar como el Código de la Manifestación, de Raimon Samsó; Dejar Ir, del Dr. Hawking; “Sobrenatural” de Joe Dispenza o “Un Curso de Milagros”.
Además de juntarte con personas espirituales, de éxito interior y exterior, que sean un reflejo de abundancia. Y vivir experiencias de transformación, cursos y programas donde realmente hagas un trabajo contigo mismo.
Ya te anticipo que si te lo tomas en serio el cambio que vas a vivir va a ser increíble, y que el nuevo o nueva directora general que vas a contratar conseguirá cosas impensables, y te llevará a otro nivel, porque estará dispuesto a hacer lo que hay que hacer de verdad.
Como decimos por aquí, pasarás de tu versión 2.0 a la 4.0. Y la 4.0. está preparada para una vida CON MAYÚSCULAS.
Pero para empezar por algo sencillo, plantéate hoy lo siguiente (recordemos que no se trata de hacer cosas nuevas por ahora, sino de dejar de hacer cosas viejas). Así que intuitivamente, piensa (o escribe, mucho mejor):
¿Qué 3 cosas tienes que dejar de hacer ya en tu vida?
Verás cómo te vienen solas.
Y ahora, elige una de ellas y piensa una acción sencilla y fácil que puedas realizar hoy para empezar a dejarla atrás. Tiene que ser tan sencilla y fácil que sea imposible no cumplirla. No te preocupes si te parece demasiado pequeña. Los que vamos al camino de Santiago sabemos del poder de poner un pie delante de otro, y donde te lleva sin comerlo ni beberlo.
Así que hoy te animo a que… ¡Te despidas como director general de tu vida!
¿QUIEN HA ESCRITO ESTE POST?

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