El otro día me pillé (como hago tantas veces) quejándome de la reacción de mis hijos por un tema de limpieza en casa.
Y también me pillé quejándome de que la caldera se había estropeado.
Y también me pillé quejándome sobre una gente que me había comentado algo de participar en un curso y a estas alturas no sabía nada de ellos, ¡qué falta de profesionalidad!
Etc, etc.
No sé si te suena de algo….
Aunque posiblemente lo sepas, ya sabes que no se trata de saber algo, sino de practicarlo. Por lo que a riesgo de repetirme, aquí va.
La queja supone escasez y victimismo.
Ir de victima supone una de las mayores mermas de energía que puede afrontar un ser humano.
Luego queremos alcanzar cosas, retos, sueños…. Pero no tenemos esa energía necesaria para ello. ¿Por qué
Porque la gastamos con alegría en ese modo víctima, o autocompasión, o “pobrecito de mi “en el que somos tan expertos.
Y es normal. Nos han educado en ello.
Pero desde esa energía, olvídate de vivir en plenitud.
¿Yo me sigo quejando? Pues sí, para que te voy a engañar. ¿Y voy de víctima? También. ¿Y practico con maestría el “pobrecito de mi? Correcto.
La única diferencia entre el Josepe de hace unos años y el de ahora es que voy de víctima menos veces, y también que ahora me doy cuenta y puedo parar.
Porque al final como siempre se trata de darse cuenta, de meter consciencia al asunto.
Ir de victima supone poner nuestra vida en manos de otros y es un infantilismo manifiesto, es un berrinche, como si tuviéramos 6 años. Pero lo seguimos haciendo con 20, 30, 40, 50 , 60, etc.
Tal vez haya llegado el momento de madurar, de asumir que somos adultos.
El victimismo además tiene dos efectos colaterales mortales:
– Genera adicción (que gusto cuando la culpa es de otro y yo por lo tanto no puedo ni debo hacer nada…)
– Y por otro lado, y lo que es peor: alguien que va con la energía de la víctima solo atrae a víctimas y tiranos.
¿Quieres seguir jugando a este juego?
Ya se que no es fácil. Que lo cómodo es poner la responsabilidad de lo que ocurre en otras personas y circunstancias. Pero así uno no coge las riendas de su vida, la verdad.
Y como siempre, hay que elegir.
Así que la pregunta que te hago es:
¿Qué vas a hacer distinto mañana cuando te pilles en modo víctima?
Un gran abrazo y ¡buen Camino!
Josepe
¿QUIÉN HA ESCRITO ESTE POST?



