Pues lo que te cuento en el video, es algo que me ha sucedido recurrentemente a lo largo de mis últimos años, sobre todo desde que me dedico al tema del desarrollo de las personas.
Y la verdad es que ir con el rol de salvador por la vida, parece que da luz y rumbo, pero en el fondo es un engaño y es extremadamente ciego a la realidad. Porque lo único que hacemos es tapar nuestras miserias creyendo que hacemos el bien a otros.
¿Quién somos nosotros para ir dando consejos no solicitados? ¿O quién somos nosotros para creernos más que otros porque estamos más despiertos, o tal vez, porque sabemos más?
Y en el fondo lo que estamos evitando es la responsabilidad de asumir nuestras propias vidas y nos volcamos en las vidas de otros, sabiendo que con la nuestra, tenemos para ir tirando de sobras.
Así que te invito a que te plantees, ¿cuántas veces te pillas dando consejos no solicitados, o creyendo que le puedes salvar la vida a alguien o ayudarle? Porque la palabra ayuda también se las trae.
A mi hoy me resuena mucho más acompañar que ayudar, porque ayudar siempre me sitúa o te sitúa por encima del otro.
Y este concepto, pues te invito a que le des una vuelta, porque así, posiblemente vivamos vidas más íntegras y más honestas poniendo foco donde debemos ponerlo, que es en uno mismo, que ahí es donde está la madre del cordero.
Así que, te invito a que esta semana cuentes cuántas veces te entran tentaciones de asumir el rol de salvador y a ver en cuantas lo evitas, para no cortar el proceso de las personas, porque ¿quién somos nosotros para saber en qué punto está esa persona y si lo que le está pasando es lo que le tiene que pasar?
Te mando un abrazo grande, y buen camino.
Josepe
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